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POCO RUIDO Y MUCHAS NUECES

“Las putas insisten en que los políticos no son hijos suyos”

Solucionada la duda sobre la prole de las prostitutas (niños normales con todos los defectos menos el de la política) puedo extenderme sobre unos cuantos días en que valió más lo menos conocido, lo menos apadrinado, lo de menos fama. Hay pues mucho que atender fuera de los teatros oficiales, los que exhiben carta de naturaleza de reconocidos, subvencionados y mimados por las autoridades y la gran burguesía todavía practicamente del siglo XIX.

EL PRINCIPIO

Empezando por una re-visión de “Los corderos” (descubiertos el último verano en Altea), mi año comenzó bien, puesto que en la segunda edición, esta vez en un discreto teatro de Móstoles, nos demostró sobradamente el valor de la pieza de David Climent y Pablo Molinero con esta formidable compañía catalana a la espalda.

El Mal Menor, incisivamente (nunca mejor dicho), nos demuestra que el poder, que todos afirman desear para corregir errores sociales, solamente se utiliza ante y sobre todo en beneficio propio. Tres intérpretes ofrecen esto a guisa de cuento moral ungidos por la inmoralidad que supone aceptar el menor mal como única opción del bien común. El timo revolucionario funciona como esperpento trepidante que reduce la dignidad por debajo de todo lo demás, y este teatro “nuevo” -y éste es mi mejor sentimiento- se afirma en la belleza de su forma apasionante.

UN FINAL A ESE PRINCIPIO
La Diosa Impura. Mariano Cruceta

La Diosa Impura. Mariano Cruceta

Fue en otro teatro, valiente aunque escaso de medios (J.M. Rodero) donde terminamos un enero corroborador de lo grande en lo pequeño. El día 28, el aventurero del nuevo flamenco Mariano Cruceta, luchando con los medios insatisfactorios presentó “La Diosa Impura”, creación que a pesar de su sobriedad es como un encaje, un auténtico bordado en el que cada puntada exhibe un significado dentro del caleidoscopio de su naturalidad.

El flamenco, gitano por génesis, árabe por herencia, tiende al inmovilismo de lo popular (he ahí el jemplo de los folklores). Ya alguien se rasgó las vestiduras cuando el acompañamiento musical asaltó la soledad de la guitarra. Hoy, era necesario tener en cuenta la electrónica y Cruceta ha hecho de la misma una maestra del ritmo con la precisión que lo eléctrico le exige al movimiento. A la mesa Javier Godino en una labor entomológica.

Cruceta baila con sus pies prodigiosos, Caroline Planté, entronizada, hace de su guitarra la guitarra protagonista de esta especie de sueño en el aire que de la escena se expande al espacio.

Caroline Planté

Caroline Planté

Todo funciona incorporado: las imágenes de “El Rubio” (un canadiense hecho de tabaco, de vino, de guitarra y de Andalucía), el cante sensorial de Pedro Oregón, que entronca lo distinto con su memoria histórica, y los sutiles juegos de luces, sombras y sonido que han literalmente excavado Agustín Espinel y Javier Ustara.

La manzana, mordida por Eva, hace de la diosa una mujer; la tremenda mujer que vive en lugar de soñar aunque sueñe viviendo y, Mariano con su percusión exacta y sus brazos nos dibujó en el cerebro el fundamentalismo de la danza flamenca.

HABLANDO DE PUTAS LAS HAY RESPETUOSAS
La Puta Respetuosa  Fotografía cedida por la RESAD

La Puta Respetuosa Fotografía cedida por la RESAD

Este fue otro espectáculo sin marco dorado. La RESAD con sus alumnos montó su “Puta” arcangélica, libre, inocente y hermosa. Lo primero que hay que citar en esta prostituta, acosada precisamente por el poder corrupto de los políticos -que obviamente no eran sus hijos- es la dirección de Raquel Mesa, que se ha inventado otra puta en clave de comedia berlanguiana, lo que nos acercó al texto de Sartre de una manera mágica.

He visto muchas putas (incluso en francés) y ésta es la que, siendo más puta, podría compartir una comida con cualquier familia de buenas costumbres. Los actores asistidos por un entorno de decorado inteligente en momento de crisis (hay que condecorar a Aristeo Mora y Miguel Sepúlveda) nos ofrecen, en una barahúnda de movimiento, una lección de moral desde la inmoralidad de los presupuestos.

Lucía Barrado en La Puta Respetuosa. Foto cedida por la RESAD

Lucía Barrado en La Puta Respetuosa. Foto cedida por la RESAD

Lucía Barrado ha conjugado absolutamente todas las notas de su papel dominante dadas al principio de este escrito, añadiéndoles sensualidad y entusiasmo. La actriz resultó de una perfección pocas veces exhibida en teatros adultos, lo que me inclina de nuevo a preguntarme porqué la RESAD,  que tanto esfuerzo y dinero nos cuesta, no es la plantación habitual de la que debe nutrirse nuestra escena profesional.

La Puta Respetuosa Foto cedida por la RESAD

La Puta Respetuosa Foto cedida por la RESAD

Carlos Martos, ya un consagrado para mí al haberle disfrutado en papeles muy dispares. El veterano Carlos Olalla, que planta al “senador” una cara insustituible de elegancia proscrita tras la verdadera piel del político al uso. Elton Prince el negro elegíaco, el que ahora protagoniza tanta película de Hollywood que quiere descargarse de su terrible visceralidad blanca, incluso eligiéndo un presidente ya masacrado. Éste es el reparto. Todo funciona incluida la aparición de los dos guardaespaldas-policías (Maximiliano Ribas y Manuel Varela) que ayudan formidablemente al profundo aire cómico de esta preclara obra de Jean-Paul Sartre.

DULCE BOCADO PARA LOS MÁS PEQUEÑOS: LA CENICIENTA

Bastante tiempo -y eso tan infrecuente es celebrable- estuvo esta Cenicienta de Perrault-Prokofiev en el teatro Fernán Gómez celebrando las Navidades. La compañía La Mov dirijida por Víctor Jiménez se encargó, por primera vez, de una coreografía clásica en la que los diestros pinceles de Pepe Cerdá completarían la labor atística conjunta.

El reparto demostró su calidad técnica, empezando por la bella Luciana Croatto como protagonista, acompañada del buen partenaire de Mattia Furlán en el príncipe  y la expresividad y vis cómica del gran bailarín, travestido en la madrastra, Jonatan de Luis Mazagatos y las hermanastras Elena Gil y Elena Thomas. Creo que desde el punto de vista creartivo el papel del hada fue el menos consistente, aunque Lydia Carusso lo desempeñara con la misma efectividad.

Fotos de Alberto Rodrigálvarez

Fotos de Alberto Rodrigálvarez

Los muchísimos niños gozaron, como yo, de la hora y cuarto de impecable actuación

DEL BLANCO AL NEGRO, NECROSIS EN LOS GRANDES TEATROS

LO CONTROVERTIDO DE JAROUSSKY

Hoy falté a mi devoción por el piano de Luis Fernando Pérez en su homenaje al maestro Vaskirov. Mi interés por la sesión de “lied” que en La Zarzuela programara el contratenor Philippe Jaroussky, con el acompañamiento del inmenso pianista Jérôme Ducros, me obligó a escuchar a éste después de muchas dudas- Luis Fernando estaba, al fin y al cabo, mucho más cerca de mis posibilidades.

El Teatro, desbordante a pesar del día más frío del año hasta el momento, daba una idea del entusiamo por esta voz infrecuente que ha llegado a la absoluta perfección de la naturalidad técnica. El cantante francés no tiene ningún problema para emitir su extraordinario falsete de sabio barítono.

Creo que estuvimos ante el contratenor más perfecto jamás existido, que fue calentando a la masa hasta convertir La Zarzuela en un flagrante apaluso que duró cinco regalos. Jaroussky, que podía por facilidad haber terminado con “La Reina de la Noche” de La Flauta, utilizó la “Nana” de Montsalvatge para enardecer a un público tan acostumbrado a lo comecial en el arte de ahora.

Nada que oponer al cantante, sin embargo la elección del programa me desilusionó desde el principio. En beneficio de las ventas, el genial artista de 30 años cambió el “chip” de su música, abandonando los mundos pretéritos para entrar en “la canción francesa del romanticismo”, la que sin duda brilla mucho más en las mejores voces femeninas despobladas de artificio.

De Berlioz a Hahn pasando por Chausson, Saint-Saëns, Fauré y algunos otros grandes representantes de la voz, sonorizó sin dudas -preciosamente acompañado por Ducros, que también se exhibió solo en dos ocasiones (Chaminade y Franck)- canciones que hemos oido por tan hermosos timbres como el de Victoria de los Ángeles o Elisabeth Schwarzkopf, y damos como flagrantes ejemplos la primera y la última: “L’Île Inconnue” del autor de la “Fantástica” y la célebre “Nana para dormir a un negrito” que cerrara el recital.

Creo que la honradez debe presidir este atrevimiento ante tamaño artista que para, como suele decirse, dar en el clavo no debe abandonar su repertorio. Todos lo recordamos, aún con lágrimas en los ojos, en su “Coronación de Poppea” no hace tanto en el Teatro Real, de la que Monteverdi se hubiese sentido orgulloso.

WORK IN BACKWARDS

Dados cita, una vez más, en el teatro de la calle de Jovellanos, un público joven en su mayoría y muy centrado en el baile acudió espectante al primer espectáculo de la Compañía Nacional de Danza, ya en su segunda fase bajo la dirección artística de José Carlos Martínez. Hablar de él se hace innecesario después de su inmenso liderazgo en La Garnier de París.

Cuatro fueron las coreografías presentadas por los excelentes bailarines que tantos años trabajaran con Duato, y cuatro los resultados bien distantes que puedo puntuar para marcar las diferencias.

“Extremely Close” de Alejandro Cerrudo con música fundamentalmente de Glass: 5. “Artifact II” de William Forsythe sobre La Partita 2 BWV 1004 en Re menor “Chacona” de J.S.Bach: 10. “Walking Mad” de Johan Inger, construyendo (yo diría que destruyendo) el “Bolero” de Ravel mezclado con Arvo Pärt y múltiples silencios: 4. “El Espectro de la Rosa” (que inmortalizó a Nijinski bailando la música de Weber) de Anjelin Preijocaj: 0.

Artifact II. Foto Marco

Artifact II. Foto Marco

La primera coreografía, acompañada de un movimiento de planos escenográficos, no aportaba demasiado en su extendida repetición minimalista. El Forsythe-Bach daba otra vez su medida geométrica aparentemente elemental por sobria. La tercera se cargaba literalmente el avance sin misericordia de el “Bolero” olvidando su locura tiempo-espacial del final para acabar con un epílogo descompensador. Algunos momentos cómicos, introducidos por primera vez en esta coreografía sesualista, están a años luz del extraordinario entendimeinto que Béjart hizo de Ravel.

En cuanto al “Espectro de la Rosa” prefiero no hablar pues me pareció el desacato más tremendo a la lógica, al subrealismo incluso y a la belleza. ¿Quienes son esos toreros mal vestidos?

José Carlos saludó con la rapidez de un relámpago y la Compañía recibió sus merecidos aplausos.

LA PESADILLA DE UNA TARDE DE INVIERNO
Le Songe. Ballets de Monte-Carlo

Le Songe. Ballets de Monte-Carlo

Los Ballets de Monte-Carlo, buena escuela heredera de los rusos, exhibieron su impecable baile por parte de la totalidad de la compañía formada por jóvenes y maduros hasta de 40 años. Coreógrafo de esta adaptación de “El Sueño de una Noche de Verano” de Shakespeare (su obra más imaginativa y hechicera) estuvo a cargo de Jean-Christophe Maillot su director titular.

La música de Mendelssohn se incorpora -otra vez gratuitamente- a otras creaciones y silencios dando un resultado final confuso por su geometría.

Los Teatros del Canal dieron cabida en su “Sala Roja” a este coreógrafo que prometo no volver a soportar a pesar de su muchos adeptos. Ya conozco de él lo suficiente. Dormir, soñar, ese hubiese sido el aprovechamiento de estas dos horas largas de aburrimiento bien bailado . No era ni verano, ni de noche, ni nos hizo soñar con hadas ni con gnomos.

Una escena que en los momento fijos producía auténticas bellezas fotográficas, nos permite felicitar a  Ernest Pignon -Ernest, ayudado por las luces de Dominique Drillot. No puedo decir más, esto es todo sobre “Le Songe”.

VÍCTOR M. BURELL

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